viernes, 1 de enero de 2010

SanSil agridulce

Después de tanto tiempo sin escribir en el blog, después de tantos meses sin dar señales de vida, pero sobre todo y ciñéndome al tema: después de tres meses de preparación para la carrera más importante del año, aquí estoy para decir que finalicé la San Silvestre Vallecana en 43:59, en la que es mi mejor marca personal en esta prueba hasta la fecha.

El comienzo fue bastante caótico y no empecé a correr a gusto hasta el kilómetro dos. Nada más llegar a las inmediaciones del Estadio Santiago Bernabéu, lo primero que hice fue conseguir una botella de Powerade (de color rojo, por cierto) de ahí corriendo para calentar hasta la esquina del Bernabéu por la zona de atrás, donde se accede tras haber acreditado un determinado tiempo, para buscar una cabina de aseo para vaciar mi vejiga y estar preparado para encarar los 10 km más rápidos de mi vida.

Mi pulsera me permitía salir en el cajón de tiempos inferiores a 45´. La primera avalancha la viví en primera persona (como todas) cuando un montón de corredores con y sin pulsera accedían a la calle Concha Espina por la fuerza y sin enseñar su pulsera. Poco después debía haber enseñado otra vez mi pulsera para entrar en la jaula que me correspondía, y tampoco me hizo falta mostrarla porque los corredores que tenían un tiempo inferior habían superado la cinta que les separaba de mi zona, y aquello se convirtió en un “marica el último” de forma literal. La “ley de la selva”, vaya. Debía conseguir una buena posición de salida por mi cuenta. Avancé no menos de tres metros echando un poco de cara al asunto y por un momento pensé que todo iba bien. Me quité el cortavientos porque me sobraba, con el calor que daba el tener tanta gente alrededor no era necesario. Estuve a punto de dejarlo encima de una valla que tenía a mi lado. He de reconocer que tengo demasiado apego a las cosas por poco valiosas que sean y me daba pena dejarlo, miré la talla de la prenda para volver a comprarla igual, pero de repente comenzó a llover. Todo cambió, apenas faltaban tres o cuatro minutos para que comenzara la carrera y llovía. Me volví a poner el cortavientos y me encorajiné en que debía hacer un buen tiempo.

Se dio el pistoletazo de salida con una cuenta atrás de 12 a 1 simulando las campanadas en sentido inverso. Se me olvidó poner el cronómetro a cero y tuve que reiniciarlo, finalmente mi crono marcó siete segundos menos que el tiempo que aparece en la web oficial. La avalancha rosa me impedía correr a mi velocidad y la lluvia tampoco ayudaba, al igual que el par de coches mal aparcados en la calle Serrano. Sólo recriminé a cuatro mujeres el salir donde no les correspondía, pero lo hice y me quedé a gusto. Eran cuatro mujeres de mediana edad (entre 35 y 45) corriendo en paralelo y estorbando a todos. Justo en ese momento empezó a granizar. El primer sentimiento de alegría llegó al pensar que había acertado a la hora de no tirar el cortavientos.

El primer objetivo era no caerse y el segundo correr deprisa. En ese momento habría firmado un tiempo superior al que hice sólo por el hecho de pensar que no me había caído. Ya en el paseo de la Castellana, llegados al segundo kilómetro, las sensaciones comenzaron a ser buenas hasta que vi que mi reloj mostraba 9:04 a los 2 km. Nada menos que 58´´ más de lo que debía hacer para finalizar la carrera en los deseados 42´ que a las primeras de cambio se antojaban como una marca imposible.

Fui marcando buenos cronos: 4:04,4:15,4:22 para finalizar en 21:45 los primeros 5 km. Teniendo en cuenta que la segunda parte es más dura había que apretar para no perder demasiado tiempo.

Un chico que no conocía me preguntó poco antes de llegar a la mitad de la carrera si ya habíamos pasado el kilómetro cinco, le dije que no pero que faltaba poco. Fuimos hablando de las malas sensaciones vividas al principio, él se mostraba más sereno que yo, me comentó que el pasado año hizo algo más de 44´ y eso que salió desde la parte final. Le acompañé hasta el comienzo de la avenida Ciudad de Barcelona, a partir de allí no pude seguirle el ritmo.

El sexto kilómetro lo hice en 4:10, le siguieron otros de 4:16,4:25,4:39 para finalizar el último en 4:42 firmando un total de 43:59. Superando los 44:32 de la SanSil 2007 pero por encima de los 43:32 que hice en el mes de noviembre en el Trofeo José Cano de Canillejas. Pude hacerlo mejor de haber tenido menos gente por delante en la calle Concha Espina y en Serrano, y si no hubiera llovido, pero también tuve suerte de no caerme (sólo vi una caída y fue en la parte final de Vallecas por culpa de una placa metálica que cubría una zona en obras) y de conseguir colocarme bien a lo largo de la carrera.

La San Silvestre es una carrera festiva, así es como la afronta un porcentaje muy alto de los participantes, pero luego están los que como yo, nos preparamos esta carrera para mejorar nuestros tiempos porque el perfil de la prueba es muy favorable para que esto suceda. Desafortunadamente ayer no pudo ser.

sábado, 21 de marzo de 2009

Buenos tiempos

Hoy en día parece que no corren buenos tiempos, “por la crisis y eso” dicen algunos. Yo por el contrario soy de los que piensa que no es para tanto. Hay menos trabajo, hay más paro, pero hay más calidad de vida y más ocio. Los pisos son más caros, las constructoras quiebran, pero nuestros padres asumen de buen grado convivir con sus hijos durante más años. No sé, pero me reafirmo en pensar que corren buenos tiempos.

A propósito, el miércoles salí a correr y superé la barrera de los 22 minutos, en concreto fueron 21´35´´ los que necesité para completar mi vuelta de rigor. Hoy he vuelto a salir a correr, esta vez en Toledo, en la Escuela de Gimnasia donde hay una pista de atletismo, y he tardado 22´34´´ en hacer 5 kilómetros, a una media de 4 minutos 31 segundos cada kilómetro, lo que supondría 45 ´8´´ los 10 kilómetros. Estoy muy contento por mis buenos tiempos, a pesar de que aún estoy muy lejos de los 38 minutos, que ya dije en su día que eran una quimera, y que me planteo muy a largo plazo (hablo de años). Las sensaciones de hoy han sido mucho mejores a las vividas el miércoles. Hoy no he tenido dolor de cabeza, ni me he tenido que tomar un paracetamol, ni he sentido ningún dolor en el cuerpo al afrontar los últimos metros. La pierna apenas me molesta durante el esfuerzo físico, y si bien después del esfuerzo noto unas pequeñas molestias, me encuentro muy contento de cómo está respondiendo mi isquiotibial derecho.

Para finalizar quiero dar una serie de consejos a los deportistas que durante estos días de sol salen a correr, a montar en bici, a practicar cualquier otro deporte o simplemente a pasear:

- Protegeos del sol con gorras y con cremas con factores de protección aconsejables para vuestra piel, sobre todo la nariz y el cogote.

- Nunca está de más contar con una prenda de abrigo para después del esfuerzo físico, como pueda ser un cortavientos o una sudadera. Y cuando salgamos por la tarde-noche a dar un paseo, de bares, etc, también es recomendable no salir sólo en manga corta.

Hay que cuidarse para no constiparse por descuidos tontos. Espero que no lleguen demasiado tarde mis recomendaciones.

sábado, 14 de marzo de 2009

La Caja Mágica en obras


La crisis del ladrillo no ha afectado a la construcción de La Caja Mágica en el barrio de San Fermín (situado en el distrito de Usera), aunque para casi todos los medios de comunicación la instalación se ubique en el Parque Lineal del Manzanares, que queda mucho más chic, o mejor dicho, menos barriobajero. Esta mañana he visto de cerca el avance de las obras, que están prácticamente finalizadas, aunque también vi no menos de diez excavadoras, y eso que hoy es sábado. El próximo 8 de mayo el estadounidense Lenny Kravitz inaugurará La Caja Mágica con un multitudinario concierto. Y serán los próximos días (del 8 al 17 de mayo) cuando comenzará el Madrid Open 2009. Unas grandes instalaciones para uno de los barrios más humildes de la capital.















Niños y niñas

La imagen corresponde a un partido de fútbol 7. Un equipo viste con los colores del Rayo Vallecano y el otro con los del Villaverde Boetticher. Pero ninguno de los dos equipos pertenecen a la cantera de los citados anteriormente. En la instantánea se observa al entrenador del equipo de camiseta verde dando indicaciones a los suyos. También aparecen los padres de uno de los niños mirando uno de los banquillos, posiblemente su hijo esté allí dentro, o quizá no, lo que sí que hacen ellos es protegerse del sol: el padre con una gorra y la supuesta madre con una prenda en la cabeza, la otra mujer podría ser la mamá de otro de los niños, por cierto, los tres parecen latinos. He comentido un tremendo error al escribir, me he referido a niños, cuando debía decir niños/as, porque en el centro de la foto aparece una niña, sí, una mujer jugando al fútbol con niños en un partido mixto. Los tiempos cambian, aunque extrapolar esta imagen al fútbol profesional sea una quimera a día de hoy.

jueves, 12 de marzo de 2009

Tiempos de sensaciones

Hoy he salido a correr a las seis de la tarde, la temperatura era la ideal (supongo que en torno a 22º), me encontraba muy cómodo (en manga corta y mallas) y motivado, muy motivado. Como cuando era un niño y jugaba un partido de fútbol sala contra los de otro Colegio. Yo era de esos que disfrutaba de esos momentos como nadie, me ponía la camiseta del Colegio y me sentía el más feliz del mundo. Aunque el partido lo jugaba todo el día: empezaba cuando mi madre me despertaba por la mañana, y la mayor liberación de adrenalina llegaba de tres a cinco de la tarde. Esas dos horas de clases por la tarde eran interminables hasta que llegaban las cinco, de ahí al patio si jugábamos en nuestro campo, o andando con el profesor de gimnasia camino del Colegio contra el que nos jugaríamos nuestro honor. Casi siempre perdíamos cuando jugábamos en campo contrario, pero en el patio de nuestro Colegio nos transformábamos. Era un campo pequeño, con una pared al lado de uno de los laterales que apenas permitía sacar de banda. Nuestra arma secreta era saber aprovechar las dimensiones de la pista de cemento, para ello teníamos que tirar desde cualquier lado, corriendo mucho al principio para sorprender al rival.

He comenzado a correr con ganas. El objetivo era bajar de 22 minutos. Mañana hará un mes del último día que salí a correr para hacer marca, he salido más veces pero sin forzar. El día acompañaba, no había dolores, y durante los primeros metros todo iba bien. Debí hacer el primer mil en poco más de cuatro minutos y medio. Pero luego llegó el bloqueo. La verdad es que si no me hubiera cronometrado habría pensado que iba bien, que incluso iba rápido. Pero el tiempo es la máquina de la verdad y han sido 22´42´´. El ritmo que llevaba era lento, es importante hacer series de velocidad para aprender a llevar ritmos más rápidos. Habrá que motivarse sabiendo que cada vez voy bajando los tiempos, aunque sólo hayan sido 14 segundos respecto al conseguido hace un mes.

sábado, 7 de marzo de 2009

César Rodríguez

Me gusta la música de autor. Es como si uno estuviera leyendo poesías, pero sin hacer el esfuerzo de leer. Son poesías con música, con ritmo, y sobretodo con mucho sentimiento. Los juglares del S.XXI nos obsequian con este tipo de regalos.

Primero fue el ex de Ciencias Naturales José Alfonso Lorca, luego llegó el ex de La Guardia Pablo Perea, más tarde Antonio Vega, Quique González, Marwan, César Rodríguez…

Ayer acudí a la Sala Búho Real para ver un concierto del madrileño César Rodríguez. Me encanta la cercanía con la que este tipo de artistas conectan con el público: acaban los conciertos y charlan con los asistentes; el concierto empieza a las nueve y media (aunque en realidad comienzan media hora más tarde) pero ellos llegan a las diez menos cuarto, y entran en la sala como si fueran un espectador más. Es muy saludable mirar el listado de conciertos de Salas como Libertad 8, Galileo Galilei o Búho Real, y darse un vuelta por allí. Seguro que te dejan entrar...

Dejo un vídeo que hice ayer de una de las canciones que más me gustan de César Rodriguez y que se titula Déjame entrar.

jueves, 5 de marzo de 2009

JUANDE RAMOS, JOSÉ LUIS GONZÁLEZ Y LA AUSTERIDAD

Hace tiempo leí un artículo de mi admirado John Carlin en el que definía a Juande como poseedor "de ese cariz austero de la meseta española". Hace tiempo alguien preguntó a José Luis González que por qué habían salido buenos corredores de Toledo como Julio Rey o como él. José Luis dijo que “somos austeros, sacrificados, y eso influye. Si hubiésemos crecido en la gran urbe, quizá no hubiésemos salido.”

Esta tarde quería salir a correr, eran las cinco y media y estaba escuchando una interesantísima entrevista de Paco García Caridad a Juande Ramos. Así que por primera vez en mi vida he salido a correr con cascos. El móvil en el bolsillo del cortavientos y el cable del auricular por dentro. Debí coger el Mp3, que es más pequeño y pesa menos…escuchando la entrevista he corrido mejor, quizá mas lento, menos concentrado en mantener una determinada velocidad, pero distraído y sin pensar en si me duele o me deja de doler la pierna (“¿a mí me dices tú de mili?”…lo siento, soy muy cansino).

En la entrevista se ha hablado de la austeridad. Juande ha dicho que Faubert ha llegado al Madrid para ayudar a sus compañeros cuando le necesiten, para que haya un jugador por la derecha si se lesiona Robben (que es zurdo, y se ve obligado a jugar a pierna cambiada porque no hay otro); ha dicho que Lass es un jugador que se sacrifica por sus compañeros; ha dicho que sentía mucho que la entrevista no se hubiera realizado en el Pº de la Castellana donde está Radio Marca, pero que su trabajo se lo impedía; ha dicho que Raúl es su proyección en el campo, que él lee el partido mejor que nadie y que sabe cuándo tiene que retroceder siete metros para ayudar en labores defensivas.

He corrido apenas veinte minutos. El tan molesto viento de cara me llevó a pararme antes de finalizar la vuelta de rigor. Definitivamente, no he actuado con austeridad.